“Nos reconocemos como parte de la historia de las mujeres sindicalistas. Somos herederas de sus luchas”. Con esta frase comenzó el Congreso Sindicalista de Mujeres que fue realizado en el marco del proyecto Anillo ANID ATE220035 y que se constituyó como un hito en la articulación de aprendizajes, propuestas de estrategias de resistencia y organización de trabajadoras en las regiones de Los Lagos y Valparaíso. La actividad, moderada por la directora del proyecto, Leticia Arancibia Martínez, junto con las investigadoras principales Gloria Cáceres Julio y Soraya Espinoza, respondió al objetivo de indagar en las dinámicas de los movimientos sociales feministas, ambientales, sindicales y educativos, poniendo énfasis en las experiencias territoriales.
El congreso brindó la instancia para visibilizar las dificultades que las mujeres enfrentan cotidianamente en sus espacios laborales. Entre las problemáticas socializadas en plenario abierto, las mujeres identificaron las lógicas patriarcales, la invisibilización de sus voces, los obstáculos derivados de los descuentos salariales frente a la movilización sindical y la sobrecarga que implica compatibilizar empleo formal, tareas de cuidado y militancia.

Las participantes señalaron que ante este escenario responden con prácticas sindicales que se diferencian del modelo hegemónico masculino, pues emergen de procesos asambleístas orientados a la defensa colectiva frente al acoso laboral y sexual, así como a la protección de los derechos conquistados. También destacaron la importancia de la formación sindical formal y el aprendizaje situado en la experiencia de las compañeras, elementos que se constituyen en saberes colectivos valiosos para enfrentar estas violencias estructurales en el ámbito laboral. En palabras de una de las dirigentes: “Luchamos no solo con fuerza, también con corazón; y ese corazón nos da la convicción y el coraje para seguir avanzando”.
En esta línea de ideas, Gloria Cáceres Julio también subrayó que la relevancia del encuentro trasciende la mera sistematización de problemas comunes, en tanto posibilita reconocer nuevas formas de sindicalismo: “Lo que emerge en este congreso es un sindicalismo que no se limita a reproducir las lógicas masculinas de poder, sino que incorpora la emoción, la dignidad y la vida cotidiana de las trabajadoras como fuentes legítimas de acción política. Estamos aquí aprendiendo de ustedes”.

Finalmente, a pesar de la insuficiencia de políticas públicas y del limitado apoyo institucional, las participantes coincidieron en que el sindicalismo feminista que impulsan posee una vocación transformadora. Como señaló Gloria Cáceres Julio, las universidades aportan desde la investigación, pero son los movimientos sociales los que tensionan el conflicto y abren caminos al cambio.
Cabe señalar que el congreso se nutrió de un proceso previo de formación desarrollado en el marco del mismo proyecto. Durante 2024, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en colaboración con las universidades de Los Lagos, Tarapacá y Técnica Federico Santa María, impulsó la Escuela de Formación Sindical con Perspectiva de Género. Esta instancia buscó fortalecer liderazgos femeninos a partir de un enfoque crítico e interseccional, articulando teoría, formación jurídica y práctica sindical feminista. Su evaluación positiva por parte de las participantes refuerza la pertinencia de integrar saberes académicos y militantes.
De igual forma se inscribe en este proceso, el Pre-Congreso realizado en la Universidad de Los Lagos en septiembre de este año donde se discutió la aplicación de herramientas jurídicas recientes, como la Ley Integral 21.675 y la Ley Karin (21.643), en la prevención y sanción de la violencia de género en el trabajo. Allí se destacó que abordar esta problemática implica reconocer relaciones de poder, jerarquías y discriminaciones estructurales que atraviesan las experiencias laborales de las mujeres.
El Congreso sindicalista como el proceso desarrollado previamente, se inscribe en la lógica de biopolítica afirmativa en que se sustenta este proyecto de investigación. En efecto, la organización de mujeres sindicalistas no solo busca desafiar las estructuras patriarcales en el mundo del trabajo, sino también proyectar transformaciones para las futuras generaciones. Así, la memoria histórica de las luchas sindicales femeninas se resignifica y se adapta a los desafíos actuales, que van desde la precarización laboral hasta las múltiples formas de violencia de género.
En este sentido, el Congreso Sindicalista de Mujeres, nutrido por la experiencia de la Escuela Sindical y del Pre-Congreso, se proyecta como un espacio de formación, resistencia y creación de alternativas que conjuga fuerza, convicción y coraje para sostener la acción colectiva.

Las organizaciones convocantes de este congreso fueron: Colegio de Profesoras y Profesores Comunal Valparaíso; Asociación de Funcionarios y Funcionarias de la Educación Valparaíso; Sindicato Jumbo Osorno; Federación Nacional Trabajadores del Sur S.M.U; Sindicato de Trabajadores SAESA; Sindicato de Trabajadores Cugat Osorno; Sindicato Falabella Osorno; Sindicato Hogar Alemán Osorno; Sindicato Corona Osorno y Sindicato manipuladoras de alimentos pre y escolar SIMAE
