En el marco del II Congreso de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) con Perspectiva de Género, las investigadoras del Proyecto Anillo ANID ATE220035 Género, Biopolítica y Creación Leticia Arancibia Martínez, Yesenia Alegre Valencia y María Soledad Ascencio Cortés, presentaron hallazgos de las investigaciones desarrollas en el marco del proyecto.

Dras. Leticia Arancibia Martínez y Yesenia Alegre Valencia presentaron los avances de la investigación “Imaginarios sociales sobre el movimiento feminista y la violencia hacia las mujeres desde la mirada de estudiantes secundarios en Chile”. Su estudio explora cómo jóvenes de distintos territorios —Arica, Los Muermos, La Calera y Valparaíso— construyen sentido frente al movimiento feminista contemporáneo y las formas de violencia estructural que afectan a las mujeres. A través de grupos de discusión diferenciados por género, las investigadoras identificaron una coexistencia de discursos contradictorios: mientras se reconoce el aporte del feminismo en la visibilización de las violencias y en la ampliación de derechos, también emergen representaciones negativas asociadas a percepciones de radicalización o exceso. Estas tensiones revelan las disputas simbólicas que atraviesan la cultura escolar y la necesidad de fortalecer estrategias educativas que promuevan una comprensión crítica y equitativa del género.

Por su parte, la ponencia de la Dra. María Soledad Ascencio Cortés, titulada “La institucionalización de la igualdad de género en la educación superior chilena: ajustes, rupturas y tensiones en la instalación de políticas de igualdad de género en las universidades del CRUCH”, abordó el proceso de implementación de las políticas de igualdad en el sistema universitario a partir del mayo feminista de 2018. Desde un enfoque de institucionalismo feminista, la investigadora analizó cómo las normas y políticas universitarias producen o limitan transformaciones culturales, mostrando que la promulgación de leyes como la 21.369 constituye apenas una condición necesaria, pero no suficiente, para el cambio estructural. A través de entrevistas a directoras y coordinadoras de género en distintas universidades, Ascencio evidenció que, aunque las instituciones han avanzado en formalizar protocolos y direcciones, el desafío radica en transformar los imaginarios y prácticas cotidianas. De este modo, destacó la coexistencia de una lógica instituyente, basada en la transversalización y la corresponsabilidad, con otra instituida, que tiende al encapsulamiento y la burocratización, lo que refleja un campo en tensión entre el cambio cultural y la resistencia estructural.
En conjunto, ambas presentaciones permiten pensar la igualdad de género como un proceso cultural en disputa que atraviesa las instituciones, las comunidades y las generaciones y no solo como un asunto normativo o pedagógico.
