En el seminario “Políticas del cuerpo y violencia de género”, desarrollado en la Universidad de Tarapacá, en el marco del proyecto Anillo ANID ATE22035 Género, biopolítica y creación, cuatro académicas ofrecieron un mapa urgente de los modos en que la violencia se inscribe en los cuerpos y cómo las mujeres la resisten desde distintos frentes.

El evento lo abrió la Dra. Javiera Carmona Académica del Departamento de Antropología de la Universidad de Tarapacá con la ponencia: Cuerpa, violencia y memoria como clave de lectura de las discursividades afrofemeninas en Arica. La Dra.Carmona desentrañó cómo el racismo opera directamente sobre la piel de las mujeres afroariqueñas, convirtiendo sus cuerpos en “campo de batalla simbólico y material. En esta línea señaló que frente a esa inscripción violenta, las propias mujeres se narran como cuerpo gozoso y creador, desplazando el lugar de la víctima hacia el de sujeto político que baila, denuncia y teje comunidad. Para la investigadora, esa auto-enunciación configura una biopolítica afirmativa: potencia de vida que se levanta allí donde el poder pretendía silenciarla.
La segunda ponencia- “Violência de gênero e a lutas das mulheres no Brasil”- estuvo a cargo de la Dra. Susana Maia, profesora de la Universidad Federal Fluminense, Campus de Rio das Ostras, que está realizando una estancia postdoctoral en proyecto Anillo ANID ATE 220035. La Dra. Maia expuso las cifras más duras de la región: más de 21 millones de mujeres brasileñas sufrieron agresiones en 2024; el 49,6 % vivió acoso y solo un cuarto denunció formalmente. La investigadora explicó que la violencia golpea con más fuerza a los cuerpos negros (tasa de homicidio de 12,3 por 100 000, frente a 2,9 de las mujeres blancas) y a las mujeres trans, con 155 asesinatos registrados en 2023. Maia subrayó que aunque leyes como Maria da Penha marcan avances, romper el ciclo exige un feminismo “anticolonial, antirracista y anticapitalista”, capaz de interpelar las raíces estructurales de la opresión.

Luego fue el turno de la Mg. Susana Gajardo Siles, investigadora joven en el proyecto Anillo ANID ATE 220035, quien expuso “Memorias, luchas y resistencias de mujeres organizadas en Arica: una aproximación desde la biopolítica”. Gajardo presentó una sistematización de testimonios, prácticas y repertorios de acción de organizaciones de mujeres en Arica y Parinacota. Su trabajo visibiliza cómo estas mujeres enfrentan la violencia estructural con creatividad, redes de solidaridad y una fuerte conciencia territorial.
Uno de los hallazgos clave de la investigación es que, frente a la represión posterior al estallido social vivido en el país y al rechazo del primer proyecto constitucional, muchas agrupaciones vivieron procesos de atomización, miedo e incluso aislamiento político. No obstante, las estrategias de micropolítica y biopolítica afirmativa que emergieron en estos colectivos permiten pensar en otras formas de hacer política, basadas en lo comunitario, en la sororidad y en la creación simbólica.

Los resultados que reporta Gajardo también relevan las luchas medioambientales impulsadas por mujeres en la región, que han detenido más de 20 proyectos mineros sin contar con legislación que ampare sus derechos. En todos estos frentes, las mujeres hacen política desde el cuidado, la memoria y la defensa del territorio.
Finalmente, cerró la jornada la Dra. Vanessa Jara Labarthé, investigadora proyecto Anillo ANID ATE 220035, Académica de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Tarapacá con la ponencia: Violencia de género en espacios universitarios: ¿En qué estamos y hacia dónde vamos? Jara analiza la violencia de género en las universidades chilenas y señaló que, pese a avances como la Ley 21.369 (promulgada en 2021), que busca prevenir y sancionar el acoso sexual, la implementación normativa no alcanza a transformar la vida cotidiana de las comunidades universitarias. Su exposición invitó a pensar más allá del cumplimiento formal de políticas, y a revisar críticamente si estas están modificando efectivamente las culturas patriarcales que persisten en los espacios educativos.
¿Cuál es el hilo común? Aunque sus diagnósticos nacen de realidades distintas, las cuatro ponentes coinciden en que la lucha parte del cuerpo: un cuerpo racializado, precarizado o disciplinado que, al narrarse y organizarse, deviene territorio de resistencia. Entre estadísticas alarmantes y experiencias de sororidad, sus voces convergen en una invitación: politizar el cuidado y tejer redes que conviertan la vulnerabilidad en potencia colectiva.
