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Feminismo, neoliberalismo y memoria popular: Verónica Schild en diálogo con investigadoras del proyecto Anillo ANID ATE220035

En el marco del proyecto Anillo ANID ATE220035 “Género, biopolítica y creación”, la investigadora feminista Verónica Schild sostuvo un extenso diálogo con académicas e investigadoras en el que abordó los desafíos históricos y actuales de los movimientos de mujeres en Chile. Su intervención recorrió desde las experiencias de organizaciones populares en dictadura hasta la institucionalización del género en los noventa, siempre marcada por una mirada crítica sobre la relación entre feminismo, clase y neoliberalismo.

“Mi relación con el feminismo de los ochenta es compleja y contradictoria”, reconoció Schild, recordando cómo su investigación doctoral la llevó a trabajar con madres jóvenes en La Pintana que buscaban proyectos de vida propios, alejados de los talleres tradicionales. Ese trabajo le permitió observar las tensiones entre educadoras populares y profesionales de ONG, y el modo en que conceptos como género llegaron a Chile impulsados por agencias de financiamiento internacionales.

Schild recordó cómo la categoría de “género” irrumpió en Chile en plena dictadura, no tanto desde un desarrollo local, sino como una exigencia de las agencias internacionales de financiamiento. Esta importación conceptual, explicó, fue adoptada por ONGs y profesionales para asegurar fondos y legitimidad, mientras las educadoras populares —en su mayoría mujeres de sectores empobrecidos— asumían el trabajo cotidiano en talleres de formación y desarrollo personal. Esa tensión entre agendas externas y prácticas encarnadas, entre discursos profesionales y saberes comunitarios, marcó para Schild una primera “molestia” que la llevó a interrogar el verdadero significado político del trabajo de las mujeres en organizaciones de base.

En ese recorrido histórico, la investigadora cuestionó la forma en que el feminismo chileno de los noventa se institucionalizó en espacios como el SERNAM o el PRODEMU, incorporando un “currículum feminista” pero al costo de excluir a las protagonistas populares que habían sostenido la organización durante la dictadura. La imposición de requisitos profesionales, junto con la canalización de los fondos directamente al Estado, significó que muchas educadoras populares quedaran desplazadas, regresando al trabajo doméstico y perdiendo la conexión que habían tejido con sus comunidades. Para Schild, esto expresa una paradoja: mientras ciertas corrientes feministas lograron instalarse en el Estado, lo hicieron bajo la lógica neoliberal de eficiencia y control, configurando nuevas subjetividades femeninas funcionales a un capitalismo globalizado

Schild señaló que su análisis se nutre de investigadoras como  Dorothy Smith, y que se articula críticamente con Michel Foucault, en particular con el concepto de gubernamentalidad. Sin embargo, Schild advirtió que estas herramientas solo tienen sentido al ser contrastadas con experiencias concretas, con lo que llamó “conocimiento situado y encarnado”. Desde esa perspectiva, subrayó que el feminismo en Chile no puede reducirse a una narrativa hegemónica de logros institucionales, sino que debe leerse como un campo atravesado por disputas de clase, tensiones entre lo popular y lo académico, y por procesos de inclusión y exclusión que marcaron tanto a las políticas sociales como a las subjetividades de las mujeres

En el tramo final de su exposición, Schild advirtió sobre el presente chileno, marcado por un péndulo entre avances democráticos y retrocesos conservadores. Reconoció la fuerza de los movimientos estudiantiles y feministas en la última década, pero alertó sobre la desconexión que se repite entre nuevas generaciones de activistas que alcanzan espacios de gobierno y las comunidades populares que reclaman cercanía y escucha. Esa distancia, sumada al auge de la ultraderecha, constituye para ella un desafío urgente: cómo evitar que las luchas feministas se reduzcan a identidades reconocidas por el Estado y logren mantener un horizonte emancipatorio vinculado a las condiciones materiales y de clase de las mujeres en los territorios

Finalmente, problematizó categorías como libertad y emancipación, subrayando que en el marco neoliberal se traducen en formas acotadas de autonomía: salir de la casa al mercado laboral, asumir proyectos de vida propios, pero sin resolver la cuestión de los cuidados. “La emancipación nunca se da en un espacio neutro; siempre está mediada por la traducción institucional de las demandas”, sostuvo. Para ella, la reproducción social y el control de los cuerpos femeninos siguen siendo el núcleo de la subordinación, y cualquier proyecto de emancipación debe enfrentar esa tensión

El workshop con Verónica Schild se transformó así en un ejercicio de memoria crítica que rescató la centralidad de las mujeres en sectores populares y cuestionó la tendencia a importar categorías y modelos teóricos desde el Norte global. Su insistencia en mirar la historia desde lo situado y lo encarnado constituye no solo una interpelación al feminismo académico e institucional, sino también una invitación a repensar los movimientos sociales chilenos desde sus propias contradicciones y desde las huellas que las mujeres han dejado en la configuración del Estado y la sociedad.