Valparaíso fue el epicentro de un seminario internacional donde investigadoras de Brasil, Argentina y Chile dialogaron sobre las luchas de las mujeres frente al extractivismo, la violencia estructural y los desafíos de la educación y la política en América Latina.
El Seminario Internacional “Mujeres organizadas y biopolítica en América Latina: Conflictos, violencias y proyectos civilizatorios desde los bordes”, celebrado el 28 de julio en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, marcó un hito en la reflexión sobre los movimientos de mujeres en el continente. La actividad, organizada por la línea de Movimientos Sociales y Producciones Culturales del Proyecto Anillo ANID ATE220035: Género, Biopolítica y Creación, buscó poner en diálogo experiencias de resistencia y creación de nuevos imaginarios políticos que dan cuenta de una biopolítica afirmativa frente al avance del desarrollo del capitalismo neoliberal y la tanatopolítica que acarrea.
“Este seminario nos invita a comprender cómo las mujeres no solo enfrentan las violencias, sino que están creando nuevas formas de vida, nuevas redes y otras epistemes”, subrayó la Dra. Leticia Arancibia.
La Amazonía como un cuerpo-territorio en disputa

La ponencia de la profesora Sandra Helena Ribeiro Cruz (Universidad Federal de Pará, Brasil) “Resistir para existir: la lucha de las mujeres por la igualdad de género en la Amazonía brasileña” reveló un panorama crudo sobre las luchas de las comunidades amazónicas frente al modelo extractivista.
Ribeiro describió cómo la Amazonía —que ocupa el 60% del territorio brasileño y concentra una diversidad biológica y cultural única— es escenario de despojo, deforestación, monocultivos, violencia contra lideresas indígenas y quilombolas, y criminalización de activistas ambientales. “La lucha de las mujeres en la Amazonía es una lucha por la tierra como espacio de vida, por el derecho a permanecer, a cultivar, a existir. La tierra no es solo suelo; es cuerpo, memoria y futuro”, enfatizó.
La investigadora recordó los nombres de mujeres asesinadas por su activismo, como Maria do Espírito Santo Silva y Nilce de Souza Magalhães, cuyos casos evidencian el riesgo vital que corren las defensoras del medioambiente. Además, destacó que la resistencia femenina no se limita a la protesta, sino que incluye la recuperación de saberes ancestrales, el fortalecimiento de las economías comunitarias y la articulación de marchas históricas como la Marcha de las Margaritas y la Marcha de las Mujeres Negras.
Feminismos, universidad y autonomía
Desde Argentina, la doctora (c) Carolina Mamblona, del Laboratorio de Movimientos Sociales y Condiciones de Vida de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), presentó “Luchas universitarias: aportes de los feminismos para pensar la autonomía”, un recorrido por la irrupción del feminismo en los espacios académicos y su impacto político y cultural.

Mamblona abordó los hitos recientes del feminismo en Argentina, desde el movimiento Ni Una Menos (2015) hasta la marea verde por el derecho al aborto legal (2020), y cómo estos movimientos transformaron el espacio universitario, antes marcado por jerarquías patriarcales y violencia de género silenciada.
“La universidad ha sido históricamente un espacio masculinizado y meritocrático, donde la división sexual del trabajo académico perpetúa brechas. Hoy, los feminismos populares y universitarios están discutiendo la idea misma de autonomía, conectándola con los cuerpos-territorios, la soberanía de los saberes y la democratización del conocimiento”, explicó.
Además, Mamblona señaló que la precarización laboral de las académicas, el aumento de empleos part-time, las tareas de cuidado invisibilizadas y el uso intensivo de plataformas digitales post-pandemia han profundizado la desigualdad de género en la educación superior. “Repensar la universidad como espacio libre de violencias es un desafío que implica revisar protocolos, transformar prácticas cotidianas y tensionar la orientación neoliberal del sistema científico”, sostuvo.
En esta línea, señala como salida positiva a la situación universitaria la institucionalización de políticas de género en todas las facultades, con protocolos realmente efectivos para prevenir y sancionar el acoso y la discriminación. Asimismo, plantea la necesidad de revalorizar los saberes comunitarios y colectivos, incorporando perspectivas interseccionales en los planes de estudio, de modo que la universidad se abra a formas de conocimiento más inclusivas y diversas.
Resistencias feministas en Chile
La exposición central estuvo a cargo de la Dra. Leticia Arancibia, quien presentó “Movimientos sociales en Chile: enfrentando violencias desde la potencia de las mujeres organizadas desde los bordes”.

Arancibia planteó un diagnóstico sobre las formas de violencia y exclusión político-social que afectan a las mujeres en Chile, desde la dictadura hasta la actualidad, y cómo los movimientos feministas han desarrollado estrategias de resistencia, memoria y creación colectiva. Su análisis se enmarca en la distinción entre tanatopolítica —formas de gobierno que sacrifican vidas y cuerpos— y biopolítica afirmativa, entendida como la construcción de relaciones que ponen la vida en el centro.
La investigadora destacó los hallazgos del trabajo con más de 40 organizaciones de mujeres en las regiones de Arica y Parinacota, Valparaíso y Los Lagos, que enfrentan conflictos medioambientales, violencia laboral y acoso sexual, además de la criminalización de las protestas. Entre las experiencias mencionadas figuran las Bordadoras por la Memoria, la Coordinadora 8M de Valparaíso y colectivos culturales como Aluna Tambo y Ramito e’ Murta, que utilizan el arte y la música como formas de resistencia y denuncia.
“El feminismo en Chile está produciendo nuevas formas de política, desde el territorio y el cuidado. Estas prácticas cuestionan el capitalismo neoliberal y sus dispositivos de control, proponiendo horizontes de justicia social y sostenibilidad de la vida”, afirmó Arancibia. También subrayó que, tras el estallido social de 2019 y el rechazo de la propuesta constitucional, se observa un escenario de regresión conservadora, donde las organizaciones feministas enfrentan discursos de odio, vigilancia y persecución política.
Un feminismo con mirada regional

El seminario concluyó con una reflexión conjunta: las luchas de las mujeres en América Latina están profundamente entrelazadas. Desde la Amazonía brasileña hasta las universidades argentinas y los territorios chilenos, los feminismos proponen una nueva ética de la vida y del cuidado, articulando resistencias frente al extractivismo, el patriarcado y el racismo.
“Frente a las políticas que precarizan y despojan, las mujeres no solo denuncian: crean redes, saberes y mundos posibles”, señaló Arancibia en el cierre de la jornada.
